La Mola, Menorca

Los viajeros que llegan a visitar la isla Menorca llegan a preguntarse cuáles son los lugares que no pueden dejar de visitar, y es que elegir un solo sitio a veces resulta difícil, pero sin duda la Fortaleza de la Reina Isabel II, conocida como La Mola, debe ser tu prioridad.

¿Por qué consideramos que es necesario que lo visites? Por la historia y los bellos parajes que encontrarás al ir. La Mola está ubicada en una península de apenas un millón de metros cuadrados donde destaca la que en algún momento fue la temible cárcel que utilizaba la corona española en el siglo XIX. La isla Menorca es conocida por ser un punto estratégico para tácticas militares por estar en la entrada del puerto natural de Mahón.

La Fortaleza de La Mola

Visitar este lugar es viajar por el tiempo. La construyeron para defender a Menorca de los ataques del ejército británico entre 188 y 1875, llegando a ser uno de los mejores ejemplos en arquitectura militar del siglo XIX.

También se le conoce como la Fortaleza de la Reina Isabel II y tuvo varios cambios mientras la construían ya que, en 1860, cuando apenas estaba a medio camino hubo una revolución en la artillería, lo que la hizo anticuada, pero para 1896 retomaron la construcción e instalaron baterías defensivas adaptadas a los nuevos cañones de carga. Lo interesante es que la fortaleza nunca fue atacada y por eso se conserva en perfecto estado.

Es un lugar bastante interesante, que estuvo activo hasta los años 90, y luego lo adaptaron para ser un sitio turístico y actualmente es uno de los lugares de la península que más viajeros atrae. Si vas de visita debes ir consciente que te llevará hasta tres horas recorrer el lugar, para poder visualizar frentes defensivos, galerías subterráneas, polvorines y miradores. Lo más recomendable es ir en un día nublado a pesar de que gran parte de La Mola es subterránea.

El punto negativo de este lugar es que el audio guías son muy técnicas y quizás no comprendas todo lo que explican, sin embargo, hay días donde puedes contratar un servicio de visita guiada y se te hará más fácil.

¿Qué encontrarás en La Mola?

  • Los cañones de Navarone

“La Pieza” como lo conocen los militares es un cañón Vickers de 381 milímetros, solo hubo seis en Menorca y son los cañones de mayor calibre jamás montados en España. Eran tan grandes sus dimensiones que un soldado entraba por la boca del cañón para limpiar los 18 metros de tubo. Es una de las maravillas de la ingeniería del siglo XX.

  • Camomila

O también manzanilla se da mucho en la colina que cierra al norte la entrada del puerto de Mahón, es algo único de menorquín que crece en la parte norte de la península y se pueden elaborar infusiones y bebidas aromáticas.

  • La Penita y los cañones sobre la fortaleza

En la parte más alta de se pueden apreciar los edificios abandonados que en su momento albergaron a las familias que vivieron allí, la escuela es una de las construcciones más antiguas y debían soportar la dureza del invierno insular.

Este lugar es uno de los más conocidos porque la antigua Penitenciaria militar estuvo en uso hasta 1970, lo que le dio a Menorca mala fama, porque se sentía que toda la isla era una gran cárcel. Y en la parte oriental verás los cañones que en principio fueron diseñados para busques y no como baterías de costa.

  • El fantasma de La Mola

Cerca de la Punta de L’Esperó es donde nació la leyenda del fantasma de La Mola: la Dama de blanco, que presuntamente asustó a más de un recluta en las noches frías de invierno que hacían guardia en las garitas expuestas durante el invierno.

Según la historia, en la noche escuchaban gemidos de la Dama Blanca, otros dicen haberla visto y hasta disparaban sus armas. Según, esta dama de blanco es el sobrenombre de la Condesa Rocamari, esposa del oficial de la base Naval de Mahón, a quién fusilaron y arrojaron al mar, pero no murió al instante, agonizó por varios días en la orilla rocosa. La muerte de esta condesa es real, pero la historia del fantasma es solo una leyenda.

Lo que no debes perderte en La Mola

Debes adentrarte en el foso y recorrer todo de él. Lo más divertido es si imaginas que eres un soldado invasor y estás atento a cada esquina vigilando las aspilleras, que son los huecos que hay en la pared para disparar a través de ellos. Al finalizar te encontrarás con el punto cero, que es donde termina el foso con una pared grande, alta y quebrada que muestra el deterioro que ha dejado el paso del tiempo y que avisa que un día de estos empezará a caer al mar.